KIDS · MOTHERHOOD · PARENTING

Nuestra lactancia y nuestro destete

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Creciendo juntas, cada quien caminando su propio camino.

En este camino por seguir creciendo y buscando sentido a lo que vivo, he ido aprendiendo grandes lecciones. Las lecciones más valiosas, las he obtenido gracias a mis vivencias como mamá. Me gusta leer, y platicar con diferentes estilos de personas, de eso aprendo mucho, sin embargo reconozco, que ser mamá me ha dado la oportunidad de experimentar un mundo diferente y de retarme mucho más de lo que cualquier otra profesión me ha retado. Ustedes perfectamente deben entender de retos y transformaciones. Tengo amigas valiosísimas que me cuentan como les va como mamás, y es una maravilla lo que hacen día a día. ¡Mi respeto y admiración a todas ustedes!.

Hoy les quiero hablar de dos grandes retos que he enfrentado como mamá: ¨Nuestra lactancia y nuestro destete¨. Lo llamo nuestro porque somos dos elementos principales involucrados, mamá e hijo, y un elemento indirecto que también participa, el papá. En mi camino por la lactancia leí diferentes autores, y encontré empatía en algunos de ellos, en la mayoría. En donde no encontré mucho, fue sobre el destete. Y para mí esa fue la parte más dura, emocionalmente.

Leí un libro muy bueno cuando estaba embarazada, lo recomiendo ampliamente: Un regalo para toda la vida, de Carlos González. También tome un buen curso prenatal, supongo que esas dos cosas ayudaron mucho. Adicional a esto nada espectacular, nuestra lactancia empezó, como la de muchas mamás con las que he tenido el gusto de platicar.  Honestamente, yo inicie este camino sin dudar en que iba a ser exitoso. No me pregunten por qué, la verdad no lo sé. Nunca me pregunte si iba a tener leche, si sería mucha o poca, si íbamos a durar mucho o poco, solo empece y ya. Sí tuve claro que no iba a dar fórmula, ¿por qué? me han preguntado, porque en verdad estaba y estoy convencida que mi leche sería mejor que cualquier otra cosa que viniera de una fábrica, así de sencillo, pero nunca fue algo que me quitara el sueño.

Me acuerdo muy bien del día del parto, lo primero que hizo cuando me la pusieron en el pecho, fue buscar comer. ¡Fue increíble! ¡fue lo máximo! La naturaleza es tan sabia, somos creados tan perfectos, como engranes que caen uno tras otro. Y así empezamos. Desde ahí se creo un lazo fuertísimo entre ella y yo. Me acuerdo perfecto, cuando las enfermeras iban a vernos al cuarto decían, ¨¿Otra vez está comiendo?¨,  ¡pues sí! la verdad es que comía cada que quería, porque así fue nuestra lactancia a ¡Libre demanda!. Desde ahí me di cuenta de la poca información que hay acerca de la lactancia y sus beneficios. Personal de salud que pregunta o que hace observaciones de ese tipo, es lo normal en los hospitales, y saben qué, no hagan caso. Honestamente creo que amamantar, es el mejor regalo que le pueden dar a sus hijos, en especial a un recién nacido. Hago un paréntesis aquí para mencionar, a todas  aquellas madres que no lo pudieron hacer,  y entran también aquí las mamás que por falta de apoyo, información o que simplemente no han querido, no lo han hecho. Todas ellas tienen mi respeto y admiración. Ser mamá no es solo amamantar, es más complejo que eso. Y es válido poder, no poder,  querer  o no querer.

En fin, seguimos este camino y vino ¡la bajada de la leche!, más de una podrá platicar su experiencia, la mía fue de pesadilla. Pechos como piedra, no podía dormir, obviamente no me quedaba nada. Le seguimos, me la ponía comer cada que quería para que aparte me ayudara a desinflamar (también me ayudo a desinflamar las hojas de col congeladas, remedio de mi maestra del curso psicoprofiláctico). Me ponía pomada, al principio con la succión del bebé es normal que el pecho sangre y arda (la pomada que me sirvió es una de lansinoh). Así como 5 ó 7 días, después de pasado el trago amargo de la bajada de la leche, seguía yo sin dormir nada, la verdad no se me ocurrió que podía darle de comer acostada. Entonces, aunque estabamos en la misma cama, cada 3 horas me levantaba a darle de comer. Claro que para el primer mes yo estaba peor que bulto, llevaba un mes sin cerrar el ojo. Aquí fue el pediatra el que me dijo, ¿pues que estás haciendo?. No es necesario que te pares y te sientes a darle de comer en la madrugada, si están en la misma cama, trata de darle de comer acostada. Fue mi salvación. De ahí la importancia de buscar gente que esté involucrada en el tema de la lactancia. Un detalle como este, pudo haber sido detonante para dejar de amamantar. No dormía ni de día ni de noche. ¡Necesitaba dormir un poco al menos!

Me costo trabajo acostumbrarme a darle de comer acostada, pero funciono bastante rápido. Y lo mas increíble, es que mi bebé ni se percataba, comía con singular alegría. Pasado el primer mes, ¡ya éramos unas profesionales!, mi mantita para cubrirme me la llevaba a todas partes, y en cualquier lado le daba de comer. Mi esposo, me apoyo 100%, sin su apoyo no hubiéramos llegado tan lejos. A eso voy cuando digo que el tercero involucrado es el papá. El papá es apoyo moral para la mamá todo el tiempo. Un papá que no apoya la lactancia, hace que la misión sea millones de veces mas complicada. Es complicado, necesitas mucha decisión para no abandonar, tiene sus momentos incomodos, y muy cansados. Es para la mamá un reto grandísimo el estar disponible 24/7. A mi me fue bien gracias a Dios, pero hay casos complicados en donde la mamá aparte de lidiar con problemas propios de salud, o del bebé, a parte decide amamantar. Una mujer que amamanta necesita compresión y paciencia. Porque eres todo para el bebé, incluido su alimento.

A los 6 meses empezamos con las papillas, pero mi leche seguía siendo su principal alimento. Hicimos todo el relajito de dejarla descubrir texturas, ensuciarse, comer sola, etc. La comida era mas juego que alimento como tal. Sus tomas seguían muy parecidas sino es que normales. No hice cambios radicales, porque yo así lo creí conveniente. Cada quien decide su ritmo, hay quien decide destetar a los 6 meses y es muy respetable. Es super importante ser honestos con uno mismo y decir hasta donde queremos llegar. Una lactancia llevada a fuerza no le es útil a nadie. Porque el bebé necesita su alimento sí, pero también tú mamá necesitas evaluar si quieres seguir y si eso te hace feliz. La lactancia es mucho alimento físico, cosa que yo comprobé, el sistema inmune se fortalece de una forma increíble. Y también es mucho alimento emocional, tu bebé es muy perceptivo de tus estados de ánimo. La lactancia es muy grande, es inigualable y es un compromiso muy serio que se toma como madre.

Nuestra lactancia duró dos años, porqué así lo decidí. Honestamente yo quería que se destetara sola. Leí varios blogs sobre destete y escuché varias historias de destete espontáneo. Sonaba la salida perfecta para una larga relación, que las dos partes decidieran terminar. Mi caso no fue así. Finalmente necesite tomar la decisión de terminar. Y fue la parte más difícil para mí. Más que iniciar, iniciar fue fisicamente difícil, pero destetar, fue emocionalmente agotador. Fue una lucha interna muy fuerte. Estoy convencida que la lactancia es definitivamente mi mejor herencia para mis hijos y precisamente por eso, me sentía muy culpable. Sin embargo siendo honesta conmigo misma, cosa que es muy importante para mí. Puse las cosas sobre la mesa, llevamos ya dos años sin fallar, sin biberones, sin chupones, solo yo. Viene un segundo integrante de la familia (lactancia en el embarazo, es otro tema que después tocaré, claro que se puede! si tú quieres!). La respuesta fue yo mamá necesito destetar. Por las razones que cada quien tenga, llega un momento en el que se toma una decisión difícil. Este fue mi turno. No fue de muto acuerdo, solo unilateral. Fueron varios días muy difíciles, porque a los 2 años ya hay demandas de ¨¡¡Mi leche!!!¨a todo volumen. Llanto, mucho sentimiento de las dos partes. De mi parte mucha culpa y de parte del niño mucho sentimiento porque le estas quitando algo que era muy preciado. Le explique de mil formas, le tuve toda la paciencia que pude tener. Y estamos aquí, ya pasamos ese trago amargo. Y seguimos queriéndonos igual. Y siendo la una para la otra. No se acabo el mundo, seguimos viviendo y teniéndonos la una a la otra. Seguimos sin biberones y sin chupones. Cosa que sí era importante para mí. Destetar y avanzar, no retroceder. A los dos años no le ví el caso a meter una variable más.

Creo que cada mamá necesita tomar sus decisiones, sin considerar factores ajenos. Es bueno escuchar, platicar, y al final evaluar ¿Qué es mejor para mi? ¿para mi caso?, ¿para mi estilo de vida? Todas tenemos diferentes prioridades y necesitamos ser honestas con estas. Deseo que este post les haya aportado algo positivo a su vida, a su estilo de crianza, y les de la paz que a veces perdemos como mamás. Ese preguntarse constantemente ¿lo estoy haciendo bien?. Esa pregunta nunca se contesta, ni tendrá respuesta en ningún lado, mas que en nuestro interior.

Con cariño,
Ana

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